"Y vamos, vamos, vamos, vamos Millonarios. Y vamos, vamos, vamos, vamos a ganar"

Empate en Tunja que pudo ser hazaña

Oct 4th, 2009 | By Daniel Ávila | Category: Crónicas de Estadio

Boyacá Chicó vs Millonarios en Tunja estadio La Independencia- foto Rodolfo Gonzalez EL TIEMPOÚltimamente, cuando he sido testigo fiel de los partidos que Millonarios ha protagonizado en el torneo colombiano, lo último que quiero es hablar del fútbol del equipo. Las razones saltan a la vista, especialmente en el último partido en Bogotá, frente a Real Cartagena que terminó en un lánguido empate a 0, que hizo posible lo imposible: dormir a más de doce mil personas un viernes por la noche.

Fiebre Albiazul tomó partido en ese cotejo y optó por el silencio al ver impotente cómo Millonarios se desborona cada vez que juega en Bogotá, el lugar que debería ser su fortín.

Sin embargo, no es vana la frase que dice que todos los domingos hay revancha, que a Millonarios le aplica para los viernes, porque el equipo que vi en Tunja fue uno completamente distinto al que jugó contra Real Cartagena, contra el Cali y contra Santa Fe, sólo por citas los últimos partidos. Y se vio distinto porque desde el comienzo me di cuenta de que Millonarios quería salir a ganar. El caso es que en el fútbol las intenciones se convierten en anécdotas y la historia sólo la escribe el que hace los goles. Fue Chicó el que abrió el marcador, muy temprano, y que hacía parecer que la historia que estoy acostumbrado a ver con Millonarios no cambiaría para nada. Mucho menos cuando después de una jugada brillante, el equipo de Boyacá amplió el marcador. 2-0. Pensaba en los valientes hinchas que asistían a Tunja, saltando y gritando por Millos, alentando y viendo cómo el equipo, muy tempranito, caía con un Chicó a manos llenas que empezó a tocar haciendo sacarle el ole a su tribuna, que gozaba con el fútbol del equipo de Gamero. Yo al menos los veía perder por televisión, con la comodidad de mi cama y comiéndome un postre que me alejaba del terrible frío que sé hace en Tunja por la noche.

El caso es que Millos sí se acercaba. Se acercaba con Casierra, con Bustos, con Robayo, con Castillo, con Muñoz. Sí, con Muñoz que corría como un león, en honor a su nombre, y que al final del primer tiempo vio la recompensa a su entrega. Luego de que el ‘Tigre’ se sacaba un rival de encima, ‘León’ la recibió, se acomodó cerca de la media luna y sacó un remate al palo del arquero que se metió y levantó a la tribuna que se acomodaba en el arco Sur. Yo también me levanté. Desde la comodidad de mi cama, me levanté por la jugada de la felina delantera azul y me ilusioné de nuevo. 2-1. Final del primer tiempo.

Debo decir que los viernes no son un día para el fútbol. Por lo menos yo lo siento así. Pero he visto cómo ya prácticamente el domingo es un día más de fútbol. Los martes se juega Suramericana y Uefa, los miércoles Libertadores y Champions, los jueves partidos de torneo argentino, los viernes, el partido menos atractivo del torneo colombiano y sábados y domingos es un festín de fútbol que las mujeres odian con todo su corazón. He pensado que el fútbol se termina convirtiendo en la primera mujer que las novias celan y, además, que más odian. En fin, no vine a hablar de mujeres, sino de Millonarios y fue así que el segundo tiempo el equipo salió con ímpetu por el empate. Muy pronto, en una jugada fabulosa de Bedoya, este encaró en el arco norte, quedó solo frente al portero y se la perdió. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Huy!!!!!!!!!!! Era el empate, papá. Muy pronto, en un tiro libre, Ciciliano le ganó el pulso a Bustos, remató y reventó el horizontal que puso a temblar a la tribuna. Ahí no más, el arquero boyacense sacó otra y luego de eso, en un centro magnífico de Ciciliano desde el costado oriental, el balón sobró a todos los jugadores y Enríquez marcó el 2-2 del empate que levantó a los hinchas que acudieron a Tunja soportando su frío y a mí de mi cama haciéndome entrar en calor. El empate llegaba muy pronto y por como se planteaba el partido, parecía que estaba para ganarlo. Pero no fue así. Bedoya se hizo expulsar y al final sacamos un punto que nos deja a un punto, de nuevo, del octavo.

La próxima semana es fútbol de Selección. ¡Ay, Dios mío! Y en quince días se viene el clásico. No quiero arrepentirme de lo que voy a decir, pero el Millos que vi el viernes me dio esperanza. Y contra Santa Fe estaré ahí, gritando para bien o para mal, pero con la firme ilusión de ver a mi equipo sudando de fiebre albiazul.

Foto tomada de futbolred.com

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2 comments
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  1. A mi tambien me ilusiono, y espero estos 15 dias de receso sirvan para preparar el clasico y meternos en los ocho y sera a otro precio, creo q los muchachos van a dar la pelea.
    DALE MILLOS Q TE SIGO APOYANDO

  2. Muy bien, Juan Carlos. A alentar que es lo único que nos queda.

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